20.2.18

La magia comunista


 Carlos Rodríguez Braun considera notable el esfuerzo de prestidigitación que ha sido y sigue siendo la propaganda comunista: antes se vendía el comunismo como el sistema que aportaba mayores beneficios económicos, luego se convirtió en aquel sistema que defendía derechos humanos, feminismo, y todo aquello que se masacró en donde se aplicó el comunismo.

 Uno de los esfuerzos más notables de prestidigitación en el mundo de las ideas ha sido y sigue siendo la propaganda comunista. Lo primero que hicieron los comunistas fue insistir en que su sistema era mejor que el capitalismo, porque brindaba no solo libertades políticas sino beneficios económicos. En serio. Y, en serio, durante décadas numerosos intelectuales occidentales difundieron semejante patraña (puede verse: Paul Hollander, Los peregrinos políticos).

 Finalmente, y con increíble retraso, el camelo se reveló como tal, y se vio que el comunismo había sido lo contrario de lo que pregonaban sus epígonos: sistemáticamente se tradujo en dictadura política y miseria económica. Entonces, la estrategia cambió. Los comunistas se volvieron defensores de los derechos humanos, del feminismo, del medio ambiente, de los pueblos indígenas y de la democracia, es decir, de todos los objetivos que se ocuparon de masacrar en todos los países donde se aplicó el comunismo. Ese esfuerzo de engaño también tuvo éxito: mucha gente lo cree, igual que mucha gente cree que lo malo del comunismo es solo el estalinismo, o que el comunismo es bueno porque combatió al fascismo.

 Otro variante de la magia comunista es alegar, créase o no, que lo malo del comunismo es culpa del capitalismo: en serio, hablan de “capitalismo de Estado”. O aseguran que el comunismo, a pesar de sus innegables crímenes, sirvió para “suavizar el capitalismo” mediante la intervención del Estado, un camelo sin base alguna, precisamente porque dicha intervención no tuvo que ver con la protección del capitalismo sino con la usurpación política de la riqueza creada por empresarios y trabajadores.

 Cuando se les enfrenta a la realidad criminal en que se concretan sus ideas, y se rechaza la treta habitual de considerar al capitalismo solo en sus peores resultados, y al socialismo solo en sus mejores objetivos, los comunistas perpetran el arte supremo de la negación de la realidad: proclaman que los crímenes no fueron cometidos por comunistas. Un líder de la izquierda en España dijo que si un comunista era un asesino, entonces no era comunista. El blindaje tramposo es entrañable.

 Pero en los países comunistas no se aplicó el capitalismo sino el comunismo, porque se limitaron o extirparon la propiedad privada y los contratos voluntarios del mercado. Millones de trabajadores, por eso, murieron de hambre. La magia no puede ocultarlos. Intentarán atribuírselos al capitalismo, cuando fueron víctimas de políticas claramente anticapitalistas. El espectáculo continuará. ¡Ale hop!

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 16 de febrero de 2018.


✒ Carlos Rodríguez Braun (*) | El Cato | Martes 20 de febreo de 2018.


(*) Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la misma universidad. Su blog se encuentra en www.carlosrodriguezbraun.com y su cuenta de Twitter es @rodriguezbraun.

4.2.18

La Campaña de las Malvinas - la conexión chilena

Falklands Nimrod XV260

 Desde el final de la Guerra de las Malvinas en 1982 ha habido muchas especulaciones sobre el apoyo y facilidades proporcionados por Chile al Reino Unido. La reciente publicación de "La Historia Oficial de la Campaña de las Malvinas" de Sir Lawrence Freedman tiene por fin arrojar nueva luz de lo que realmente sucedió. 


 Cuando la Guerra de las Malvinas se desató, Chile todavía tenía una larga disputa con Argentina sobre el acceso al Canal de Beagle, por lo que las posibilidades de cooperación militar entre Gran Bretaña y Chile eran una clara posibilidad. Sin embargo, dudas considerables acerca de cualquier tipo de cooperación existían en ambos lados - Chile fue cuidadoso de ser visto como suministrando ayuda a una potencia del 'viejo mundo' en una disputa contra su vecino y Gran Bretaña de ser visto como apoyando los numerosos abusos de derechos humanos en Chile. Sin embargo, a pesar de los problemas identificados por ambos lados, las necesidades que como suele ser el caso en tiempos de crisis. Los detalles exactos de lo que la cooperación se acordó entre los dos países aún no está claro, pero siempre iban a ser ocultadas. 



 Las bases chilenas ofrecían a las fuerzas del Reino Unido las únicas posibilidades reales que tenían de instalaciones de estar situadas a distancia razonable de la Argentina y las Islas Malvinas. Las buenas intenciones de Chile eran claras cuando se ofreció retrasar la entrega del HMS Norfolk, que había sido vendido a la Armada de Chile en el 6 de Abril de 1982. La edad y el equipo a bordo de este buque de guerra de edad fue de poco beneficio real para el Grupo de Trabajo, sin embargo, también se ofreció a retrasar la entrega del Cisterna de la Royal Fleet Auxiliary, HMS Tidepool, que era de mucho más utilidad. Este barco repostó en Curazao y el 14 de Abril de 1982 zarpó para unirse al Grupo de Trabajo antes de jugar un papel fundamental en la re-captura de Georgia del Sur. 



 Reconociendo lo poco de ayuda directa que la Real Fuerza Aérea podría dar a la Fuerza de Tareas, el Ministerio de Defensa del Reino Unido estaban muy dispuestos a basar aviones de patrulla marítima (MPA) Nimrod en el sur de Chile, donde se podrían utilizar para localizar e identificar a los buques de guerra argentinos. No queda claro de la historia oficial si el Ministerio de Defensa del Reino Unido también pretendió implementar aviones Nimrod R1 de ELINT al sur de Chile como parte de este acuerdo, pero la similitud de los dos aviones que ayudar a disimular la presencia de los R1, al tiempo que permite que la aeronave espiar las comunicaciones de Argentina, así como para identificar la ubicación de los radares y otras transmisiones electrónicas. Para fomentar la cooperación chilena, Gran Bretaña estaba dispuesta a ofrecer a la venta a Chile un número de aviones Hunter que previamente han expresado interés en adquirir. Las autoridades chilenas, fueron poco a poco haciéndose a la idea de operar aviones Nimrod de una de sus bases aéreas, sin embargo, para garantizar la operación se mantuvo secreta, que prefiere que los aviones operen desde la isla de San Félix, a unos 1.900 kilómetros de la zona probable de las operaciones, en lugar de hacerlo directamente desde una base aérea en el sur de Chile. No obstante, aún quedaban dudas y el embajador británico en Chile, advirtió que si aviones de la RAF volaban en el espacio aéreo argentino desde Chile "a corto plazo los beneficios militares se verán compensados ​​por las consecuencias políticas a largo plazo». 

FAHC Canberra PR9 '343'

 Así como los aviones de combate Hunter, Chile también había expresado su interés en la compra de un número de aviones Canberra PR9 de reconocimiento, a pesar de que había rechazado ya tres Canberra PR9s reformados por ser demasiado caros. Incluso antes de la Guerra de las Malvinas se desatara, la RAF había ofrecido a prestar la Fuerza Aérea de Chile (FACH), algunos de sus propios PR9s Canberra para llevar a cabo un relevamiento terretre en Chile. Dado que esta oferta seguía en pie, se hizo una propuesta a las autoridades chilenas que dos Canberra PR9s serían vendidos a Chile, probablemente en la mitad del precio antes citado, y entregado por equipos de la RAF. En Chile los equipos de la RAF que entrenar a las tripulaciones de vuelo de los Canberra PR9 de la FACH, mientras que la realización salidas fotográficas de «entrenamiento» de reconocimiento de una base aérea en el sur de Chile. Exactamente donde estas "misiones de reconocimiento fotográfico" se llevaría a cabo no se ha especificado, pero se cree que se han dirigido a las Islas Malvinas, para proporcionar información sobre la disposición de las fuerzas argentinas, antes de desembarcar. Esta propuesta tiene en cuanto a las tripulaciones de Canberra de ser seleccionado y puesto en espera para pasar, antes de que fuera cancelada por Chile porque creían que los aviones serían identificados y probablemente derribados.

FAHC Canberra PR9 '343'

 Sin embargo, las autoridades chilenas estaban interesados ​​en adquirir los dos Canberra PR9s y después de nuevas negociaciones, se acordó el 16 de Abril de 82, que serían enviados a Chile en calidad de préstamo, para ensayos o para la compra, acompañado por dos C-130 Hércules de apoyo, todos con marcas chilenas. Aunque las autoridades chilenas no tenía ninguna intención de comprar un avión Nimrod, también de acuerdo en que Nimrod se le permitiría volar a cualquier lugar en el espacio aéreo de Chile en materia de tránsito e incluso se le permitiría aterrizar en caso de emergencia. Chile también acordó suministrar el Reino Unido con información de todos los movimientos en superficie argentinos que adquirieran con estas aeronaves. Se recomendó que los dos Canberra y dos C-130 salieran hacia Belice, con carácter de urgencia, antes seguir viaje final a Chile. Los cuatro aviones pronto llegaron a Belice y el 26 de Abril de 1982, los dos C-130, disfrazados de marcas chilenas provenientes de Belice, llegaron a Santiago - la de Canberra se esperaba que llegara justo después del amanecer del 30 de abril de 1982. 

 Sin embargo, para una variedad de razones políticas, Chile pronto comenzó a tener los pies fríos y advirtió a Gran Bretaña que, cuando las operaciones PR9 Canberra fueron detectados por la Argentina o la prensa, el destacamento de Canberra, de 18 oficiales y 24 SNCOs que habían llegado en uno de los C-130s de apoyo a los estaría obligado a salir de Chile inmediatamente. Luego, el 27 de abril de 1982, un informe en el Daily Star sugirió que cazas F-4 Phantom y tanqueros Víctor de apoyo había volado en secreto a Punta Arenas, una base aérea en el sur de Chile. Este informe era completamente falso - los F-4 y los Victor fueron destinados a la isla de Ascensión, justo al norte del ecuador, donde permanecieron durante el período de la guerra.

FAHC Canberra PR9 '343' in retirement

 Sin embargo, como otros informes periódicos aparecieron lo que sugiere que Chile ya había dado permiso para que la RAF para utilizar sus bases aéreas, se decidió retrasar la llegada de los Canberra, hasta que las cosas se hubiesen calmado. Finalmente las autoridades chilenas le dieron permiso para que el Canberra llegara el 3 de mayo de 1982, pero para entonces el Reino Unido había comenzado a reevaluar la necesidad de Canberra para volar misiones de reconocimiento sobre las Islas Malvinas - tal vez por esta vez había recibido las imágenes de satélite adecuado de los EE.UU.. Finalmente tres PR9s Canberra fueron entregados a Chile el 15 Octubre de 1982 - mucho después de que la guerra había terminado. Los tres aviones, series RAF XH-166, XH-167 y XH-173, se convirtieron en seriales FACH 341, 342 y 343, respectivamente - 342 se perdió posteriormente en un accidente y los otros dos aviones se han retirado ahora al Museo de Aeronáutica en Santiago. Un número de Hunters también se envió por aire a Chile en 1982 como parte de las modalidades de la prestación de apoyo de operaciones del Reino Unido en el Atlántico Sur. Chile también ha recogido información sobre los movimientos aéreos de Argentina, con un potente radar suministrado por Gran Bretaña que estaba situada cerca de la frontera con Argentina. Aunque nunca ha sido exactamente confirmado en Gran Bretaña, probablemente el radar S259 suministrado utiliza un Centro de Control Aéreo 1 (1ACC) a Chile. La información obtenida por el radar fue rápidamente transmitida al Reino Unido a través de un enlace por satélite y luego a la Fuerza de Tareas, permitiendo a la defensa aérea de los Sea Harriers anticipar la eventual llegada de aviones argentinos en el área de Fuerza de Tarea de las operaciones. 

 Hay, sin embargo, un informe de Canberra PR9s operativos en Chile durante la Guerra de las Malvinas que sigue siendo inexplicable. Jon Snow, un reportero de televisión de noticias de gran experiencia, que pasó un tiempo considerable en el sur de África y se familiarizó con los Canberra, informó haber visto más de un PR9 en Punta Arenas durante la guerra. La historia oficial no hace mención de ello y afirma que nunca se enviaron PR9s más al sur de Belice, por lo que es realmente una cuestión de a quien se le puede creer. Después de la Guerra de las Malvinas un PR9 fue condecorado brevemente con un dibujo grande de un guiño de Snoopy, el perro Beagle en la tira cómica 'Peanuts', posiblemente una referencia indirecta a las operaciones clandestinas a través del canal de Beagle frente a Sudamérica. Pero hasta que este informe puede ser confirmado con pruebas fotográficas genuina, debe seguir siendo sólo una especulación y simplemente podría ser Jon Snow, un conocido izquierdista demagogo, levantándose con sus viejos trucos. 

RAF Nimrod R1 XW 664

 La propuesta de un MPA Nimrod fue también un éxito. Un solo avión, con el apoyo de un VC-10, operados desde la Isla San Félix, volaban en la noche a la base aérea de Chile en Concepción donde repostaba, antes de volar hacia el Atlántico Sur. La primera salida fue hecha el 9 de mayo de 1982, seguida por otras el 15 de mayo y 18 de mayo y aunque el almirante Woodward tenía interés en más salidas entre 19-21 de mayo, las autoridades chilenas insistieron en el final de la operación y el Nimrod, fue retirado. Aún no está claro si alguna de estas tres salidas se llevaron a cabo efectivamente por un Nimrod R1 del 51 Escuadrón, en lugar de un MPA Nimrod. Un solo Nimrod R1, XW664, participó luego en la Guerra de Malvinas y regresó a la RAF Wyton el 22 de mayo de 1982, cuatro días después de la última salida fue trasladado desde la Isla San Félix - una coincidencia oportuna! 

 En resumen, el apoyo chileno a las fuerzas británicas durante la Guerra de las Malvinas fue mucho más de lo que se dio cuenta en ese momento. El posterior envío de tres aviones Canberra PR9 no fue significativo, pero las salidas del Nimrod de mayo de 1982 preveía recoger lo que ha sido descrito como "limitada, pero importante información" - tal vez disfrazando un papel aún más importante realizado por un Nimrod R1. Sin duda la ayuda más importante proporcionado por Chile, que se puede confirmar con certeza, fue en permitir que un radar de gran alcance para ser avistado cerca de la frontera con la Argentina para dar aviso previo de los combatientes argentinos que despegaba de incursiones contra la Fuerza de Tarea. Algunas historias anteriores de la Guerra de las Malvinas en el aire, en particular 'Sea Harrier sobre las Islas Malvinas "por el comandante Sharkey Ward, ha comentado acerca de cómo los Sea Harriers de la Royal Navy a menudo tenían una extraña habilidad para estar en el lugar correcto en el momento adecuado cuando atacaban a los combatientes argentinos que llegaban desde el continente. Ahora sabemos que ciertamente no se debió a la habilidad telepática de los pilotos, sino más bien egoísta y egocéntrico 'Sharkey' Ward, sino fue una vez más la oportuna reunión y difusión de la inteligencia precisa. 


✒ Esteban Mac Laren FDRA - Malvinas 
http://fdra-malvinas.blogspot.com.ar/2015/10/chile-reino-unido-la-conexion-san-felix.html

✒ The Spyflight Website | The Falklands Campaign – the Chilean connection

12.1.18

A 40 años del conflicto del Beagle


 La larga disputa por las islas Nueva, Picton y Lennox fue sometida a un Laudo Arbitral por un acuerdo firmado entre los presidentes Alejandro Lanusse y Salvador Allende en 1971. El dictamen del Laudo fue emitido en 1977 y un año después, a raíz de sus efectos sobre territorios marítimos que no habían sido previstos desembocó en un grave conflicto entre la Argentina y Chile.  El acuerdo fue finalmente alcanzado gracias a la invalorable mediación de Juan Pablo II apoyado en el cardenal Antonio Samoré.  Se evitó un enfrentamiento bélico que hubiera sido desastroso para ambos países, pero también quedó en claro que la disposición de un aparato defensivo en apoyo de la diplomacia hizo posible minimizar una pérdida marítima que de otra forma, a partir del Laudo Arbitral no hubiera podido evitarse.
 El Tratado de Límites entre Chile y Argentina suscripto en 1881 decía: “pertenecerán a Chile todas las islas al Sur del Canal Beagle hasta el Cabo de Hornos y las que haya al Occidente de la Tierra del Fuego.” La dificultad de interpretación de algo que parece tan claro era acordar cuál era la traza del canal de Beagle. En los primeros años luego del Tratado, la Argentina reconoció en su cartografía la pertenencia a Chile de las tres islas. Sin embargo, cuando se estudiaron las profundidades se observó que el curso del canal giraba hacia el sur de las islas dejándolas en la Argentina.
 Los gobiernos de ambos países intentaron resolver esta cuestión. En 1960 los presidentes Arturo Frondizi y Jorge Alessandri firmaron un protocolo de arbitraje por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Este documento concedía anticipadamente la isla Lennox a Chile y los islotes Becasses a la Argentina. Esto generó resistencias en ambos países y el proceso se detuvo.
 La búsqueda de un arbitraje se retomó en octubre de 1964, pero volvió a frustrarse debido a conflictos en puntos fronterizos que tensaron las relaciones. Otro intento sin éxito ocurrió en 1967, hasta que en julio de 1971 los presidentes Lanusse y Allende suscribieron el Acuerdo sobre Arbitraje. Se solicitaba la determinación de los límites argentino-chilenos en el canal Beagle y la adjudicación a un país o al otro, de las islas Picton, Nueva y Lennox e islotes adyacentes. El Gobierno de Su Majestad Británica era el árbitro, pero debía nombrar un Tribunal Arbitral de cinco jueces de la Corte Internacional de Justicia. Esta disposición pretendía cubrir a la Argentina de cualquier influencia ocasionada por el conflicto con la Corona Británica por las islas Malvinas.
 Los responsables del gobierno argentino no imaginaron las consecuencias que podía tener el resultado de ese arbitraje sobre la proyección marítima formalmente reclamada por Chile. Hasta entonces la aceptada posesión chilena de las islas ubicadas al sur de las tres en conflicto, no había motivado reclamos por su proyección sobre el Atlántico.
 El Laudo Arbitral emitido el 2 de mayo de 1977 dictaminó que las islas Picton, Nueva y Lennox así como los islotes adyacentes, pertenecerían a Chile. El islote Snipe fue otorgado a Chile y la isla Gable y las islas Becasses fueron otorgadas a la Argentina. Pero no fue estrictamente lo dispuesto por el Laudo lo que causó la reacción argentina, sino que inmediatamente el gobierno chileno definió y aprobó por ley los límites marítimos (líneas de base rectas) en torno al archipiélago hasta el Cabo de Hornos y en base a ellos la proyección marítima hasta las 200 millas. Chile definió así su área económica exclusiva  a partir del punto de encuentro del canal de Beagle con el océano Atlántico, definido por el Laudo Arbitral, trazando una línea recta equidistante de las costas de ambos países en dirección sudeste. Esta línea corría hasta las 200 millas, tal como lo establece el derecho internacional y determinaba así un amplio triángulo marítimo en el Atlántico que quedaría en posesión de Chile. La Argentina perdería su proyección antártica y debería atravesar aguas chilenas en cualquier derrotero marítimo hacia el sur.
 Si bien ambos países en 1971 se habían comprometido formalmente a respetar el Laudo, el gobierno argentino expresó de inmediato reservas a la decisión arbitral. Se trataba de un caso en donde se ponían en juego cuestiones de soberanía marítima de la mayor importancia. Su aceptación tendría un alto costo, aunque también lo tuviera la ruptura de un compromiso internacional formalmente asumido. La Argentina podía alegar que cuando se firmó el Tratado de Límites en 1881 solo se reconocía jurisdicción marítima hasta las dos millas y que por lo tanto la cesión de las islas al sur del Beagle no generaban derechos marítimos significativos. También se alegaba el principio bioceánico “Chile en el Pacífico, Argentina en el Atlántico” establecido como complemento en el Protocolo 1893 para precisar los límites en el sector continental.
 El gobierno argentino adelantó su rechazo a la sentencia arbitral y su disposición a iniciar una negociación política. En una primera reunión en Mendoza entre los presidentes Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet, este último preguntó hasta donde estaría la Argentina dispuesta a defender su posición. El presidente Videla respondió que hasta donde fuera necesario. Pocos días después, el 25 de enero de 1978 el gobierno argentino declaró la nulidad del Laudo, mientras Chile mantenía su posición de darlo por plenamente valido y sostener sus efectos jurídicos respecto de las proyecciones marítimas. Una segunda reunión de los presidentes en Puerto Montt definió un proceso de negociación en tres etapas que se extendería durante todo el año 1978. La más importante era la segunda: propiamente la negociación. Para eso se constituyó la Comisión Mixta N° 2 conducida por el General Ricardo Etcheverry Boneo por la Argentina, y Francisco Orrego por Chile. Quien escribe esta nota participó en esa Comisión en representación del Ministerio de Economía para tratar el tema de integración física y complementación económica en el área del conflicto, que formaban parte del temario acordado
 La voluntad argentina del uso de su potencial militar se manifestó durante ese año mediante declaraciones y hechos concretos protagonizados por altos oficiales y unidades de las fuerzas armadas. Emergieron “halcones” que auténticamente podían forzar acciones militares en caso que no se alcanzase un acuerdo que evitara una pérdida tan importante de mar argentino. También había “palomas”. Esto fue permanentemente indagado por la inteligencia chilena. La evaluación de los negociadores chilenos sobre el predominio de los halcones sobre las palomas era determinante del avance o del retroceso en el logro de un acuerdo aceptable para la Argentina. En ese momento el potencial militar argentino superaba al chileno.
 Las negociaciones no alcanzaron un acuerdo en el plazo establecido. La representación argentina aspiraba a tener mojones en las islas atlánticas periféricas para asegurar sin riesgo futuro su proyección marítima. La delegación chilena se había fijado como límite el reconocimiento de su soberanía íntegra en todas las islas, de acuerdo con el Tratado de 1881. La ausencia de un acuerdo puso a los dos países en la antesala del uso de sus fuerzas armadas en los días previos a la Navidad de 1978. El presidente Videla y el comandante del Ejército General Roberto Viola pertenecían al sector de las palomas, no obstante hubo movilización de fuerzas. En conciencia, las partes entendían que cualquier acción bélica podría tener consecuencias que nadie deseaba. Era como aquellos que se insultan en la calle pero dan tiempo a que otros les impidan comenzar a golpearse. En este caso ese “otros” era el Papa Juan Pablo II quien tres meses antes, el 20 de septiembre de 1978, había enviado una carta autógrafa a los episcopados de ambos países pidiéndoles intervenir para evitar un enfrentamiento bélico. Los canales operaron rápidamente en ambos sentidos. Los dos gobiernos aceptaron la mediación papal y desistieron de cualquier acción militar. Las negociaciones se reencauzaron con el invalorable aporte del Cardenal Antonio Samoré.
 El fallo papal fue emitido dos años después, el 12 de diciembre de 1980, luego de intensas negociaciones en Roma que permitieron encontrar los espacios para una aproximación entre las partes. Proponía una reducida zona marítima económica exclusiva para Chile y un límite sobre las aguas que al sur retomaba el meridiano del Cabo de Hornos (ver mapa). También establecía itinerarios de libre navegación para ambos países. 
 La Argentina había logrado evitar lo que realmente más la afectaba y Chile mantenía su soberanía sobre las islas que tradicionalmente ocupaba.
 Con una extensa demora el acuerdo fue sometido a un referéndum y votado favorablemente en los comienzos del gobierno de Raúl Alfonsín. Finalmente ambos países firmaron el Tratado de Paz y Amistad el 29 de noviembre de 1984.
 No debe entenderse este relato como una apología del militarismo o de la guerra. Por definición la diplomacia es el instrumento de las naciones para llevar las relaciones internacionales en paz y con respeto de las propias soberanías. Apoyada sólo en su profesionalidad la diplomacia puede lograr acuerdos de mutua conveniencia entre países. También la diplomacia por sí sola puede resolver disputas cuando las consecuencias económicas, sociales o políticas para un país, son acotadas. Pero no puede desconocerse la importancia del potencial económico y el militar de las naciones en el juego de las relaciones internacionales, cuando están en discusión asuntos de mayor gravitación o cuestiones territoriales. En estos casos la diplomacia por sí sola puede carecer de la fuerza necesaria cuando el objetivo requiere disuadir o presionar.
 Un país desarmado es un Estado incompleto y solo es concebible si es protegido por otro de mayor poder militar o si todos los demás países con los que interactúa, también están desarmados. Ninguna de estas dos situaciones se observan en el caso de la Argentina, sin embargo actualmente está desarmada. Aunque no haya habido una decisión formal y explícita de hacerlo, el estrangulamiento presupuestario a que fueron sometidas las fuerzas armadas a partir de 1983 logró anular casi totalmente su capacidad militar. Desde entonces no se repone el armamento y casi el 90 por ciento del presupuesto militar se destina a salarios y gastos corrientes. Debe recordarse además, que en la guerra de Malvinas en 1982, se perdió material que no fue repuesto ni recuperado.
 De lo que se puede estar seguro es que si el Laudo Arbitral del Beagle se hubiera dictado en 2017 con una Argentina sin capacidad militar, Chile hubiera hecho valer todas sus aspiraciones y la Argentina habría perdido jurisdicción sobre 75.000 km2 de mar y hoy carecería de proyección antártica.


✒ Manuel Solanet (*) @ManuelSolanet  | Libertad y Progreso | Vienes 12 de enero de 2018.
http://www.libertadyprogresonline.org/2018/01/12/a-40-anos-del-conflicto-del-beagle/
(*) Director de Políticas Públicas de Libertad y Progreso.
Ingeniero Civil con estudios de post grado en Economía. Fue Secretario de Hacienda de la Nación y Secretario para la Modernización del Estado. Entre 1983 y 2010 fue Director y Presidente de Infupa S.A. Es Consejero Académico de FIEL y miembro del Consejo Directivo de A.C.D.E. (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa), miembro titular de las Academias Nacionales de Ingeniería y de Ciencias Políticas y Sociales. Es autor de tres libros y de numerosos artículos. Publica con frecuencia en diarios y medios de alcance nacional.

11.1.18

¿Qué es de la vida del periodista Nicolás Kasanzew, "la cara de Malvinas"?



 Fue corresponsal de tres guerras y afirma haber sido prohibido; habló con LA NACION sobre su presente, las islas y su nuevo amor
 
 Hay una generación que lo recuerda vagamente: con su abrigo amplio, polera, micrófono en mano. Con sus 34 años, el habla clara, la mirada expectante. Sus interlocutores tienen  cascos verdes y medias sonrisas. El escenario: una perla austral perdida... No. Querida. Fría, ventosa, lejana. Triste. Nuestra. El recuerdo, en blanco y negro o en tecnicolor, suena también con esa marcha, con una plaza que grita ´vivas´ y también abuchea, y con voces maternas que aconsejan: “Comé todo, que los soldaditos de Malvinas no tienen qué comer”. Cartas, sweaters y chocolates en cajas. El pensamiento, también vago, en las cabezas de quienes fueron niños en el '82: “Seguramente ya va a mostrar cómo les llega todo esto a los soldados... héroes”.

 Nicolás Kasanzew , en un mediodía cálido, entra en el icónico Florida Garden para hablar con LA NACIÓN. El bar notable, que supo recibir a glorias pasadas como Jorge Luis Borges, fue elegido por él como punto de encuentro. Quien fue el cronista de guerra del antes llamado Canal 7 llega con una camisa celeste y pantalón de vestir. Elegante, saluda con amabilidad. Se disculpa por los pocos minutos de demora. El habla clara, la mirada opaca. Viene de Maswichtz, donde vive. Sus ojos, durante la entrevista, se iluminarán al hablar de la adrenalina del periodismo, al dar algún dato que puede generar polémica y cuando presenta a su flamante esposa, Teresa. Sí, Kasanzew llega acompañado por la mujer con la que se casó hace pocas semanas. Jovial, simpática, de colores.

 Kasanzew nació en 1948 en Rusia y a los cinco meses viajó con su familia a la Argentina. Los hechos bélicos parecen signar la vida de este periodista que es hijo de un militar que luchó en la Segunda Guerra Mundial y es descendiente de oficiales del Ejército del Zar. Si bien la consigna es hablar sobre su vida actual, las islas son un terreno obligado. Más cuando este año se cumplen 175 años del desembarco inglés en lo que es parte de la plataforma marítima argentina. Y más, cuando su trabajo como periodista en el país se entorpeció luego de la guerra. Dice que lo prohibieron tanto los militares como el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.

 Será por eso que aún hoy el nombre Kasanzew sigue sonando a Malvinas para muchos. Su carrera periodística excede en décadas los 74 días que duró la guerra contra los ingleses, pero no le molesta seguir cargando ese abrigo amplio, polera y micrófono. Hace una causa de ello: “Alguien tiene que contar la guerra”, explica. Quiere desenterrar a los soldados vivos y muertos de la llamada desmalvinización, la campaña por la cual se estigmatizó y se pasó al olvido todo lo relacionado con la gesta. Explica que los militares quisieron despegarse de la derrota y los gobiernos democráticos, que le siguieron, alejarse de toda relación con la dictadura, “a pesar de las grandezas que se dieron en batalla”, dice.
Un mozo, de esos que se peinan al costado y usan un impecable saco blanco, sirve café con leche al periodista y a Teresa.

- ¿Por qué ocultar las grandezas y no capitalizarlas, ya en democracia?

- Mirá, uno de los grandes desmalvinizadores fue Ricardo Alfonsín por una cuestión increíblemente personal.

Toma un trago de su taza y se prepara para dar el dato que iluminará su mirada con una media sonrisa.

- Muchas veces la pequeña historia explica la gran historia. Hubo una camada del liceo militar donde estaba Alfonsín, Eduardo Albano Harguindeguy, Jorge Anaya y Leopoldo Fortunato Galtieri. Aparentemente, Alfonsín era considerado el gordito gilún al que Galtieri molestaba y Harguindeguy defendía. Esa relación de amor odio siguió toda la vida. Cuando empiezan a meter presos a los militares [en la vuelta de la democracia], dejan libre al principal responsable de la desaparición de personas que era el ministro del interior, Harguindeguy. No lo tocaron nunca porque era amigo personal de Alfonsín. Alfonsín le tenía una tirria tal a Galtieri que hasta prohibió festejar el 2 de abril [día en el que los argentinos desembarcaron en las islas]. Justicia poética: a él lo enterraron un 2 de abril. El entendía que Galtieri había entrado en la historia, entonces cuando propone pasar la Capital Federal a Carmen de Patagones, Viedma, un periodista le dice: ´Pero, presidente, esto va a salir muchísimo dinero´. A lo que él le dice: ´La guerra de Malvinas también salió muy cara´. Estaba compitiendo con Galtieri.

 Kasanzaew dice que las razones para desmalvinizar se basaban en la relación directa entre la dictadura y la guerra. "Son dos cosas diferentes. La decisión de desembarcar en las islas no fue una ´locura de un borracho´", explica, en referencia al entonces jefe del gobierno de facto Galtieri. Afirma, en cambio, que los militares “pisaron el palito” de Inglaterra y los Estados Unidos. Que en el 82 el gobierno de Margaret Thatcher y el almirantazgo inglés estaban en crisis y que una victoria frente a un gobierno militar sudamericano les ayudaría a levantar su imagen. Incluso, asegura que por eso la mandataria ganó más tarde las elecciones. Sería similar el beneficio para los militares argentinos, a quienes se les había asegurado una victoria gracias al apoyo de los Estados Unidos, que jamás se dio.

- Los militares de alto rango no tienen perdón. Eran militares de escritorio. Los que se destacaron fueron los oficiales jóvenes, los suboficiales y los soldados. Con Alfredo Lamela, el camarógrafo, hacíamos una broma en nuestras recorridas, decíamos que si veíamos a alguien de un grado superior de teniente primero, teníamos que pedir un deseo porque era como encontrar un trébol de cuatro hojas. Lo triste es que después los soldados volvieron escondidos, entre gallos y medianoche. La población argentina, exitista, no los recibió como héroes. Les decían ´cagones, perdieron la guerra´.

Kasanzew, el día en que le permitieron disparar un cañón de 105 mm
contra los ingleses, en Malvinas
Crédito: Gentileza Nicolás Kasanzew
 A él, como a muchos ex combatientes, le tocó el no conseguir trabajo al volver de la guerra. "Un periodista de la NBC, Charly Gómez, - dice- a quien conocí cuando cubrí la guerra civil en Nicaragua para Mónica Presenta, me dijo: ´Felicitaciones, de ahora en más ni vos ni tus hijos van a tener problemas de trabajo en la Argentina´. Pero qué equivocado estaba. Es que en otros lugares del mundo la experiencia bélica habla de liderazgo, de resiliencia, de equipo. A mí me prohibieron el secretario de Cultura de Alfonsín, Carlos Gorostiza, y su subsecretario, Marcos Aguinis. No podía trabajar en los medios. Era la cara de Malvinas".

- ¿Qué sintió en ese momento?

- Después de la guerra, los combatientes suelen tener pesadillas con la muerte; yo comencé a tener pesadillas recurrentes con que me quedaba sin trabajo. Es lo peor que me puede pasar.

- Lo relacionaban también con los discursos triunfalistas. Gómez Fuentes, el conductor del 7 que presentaba sus informes desde Malvinas, afirmaba que estábamos ganando...

- El sí, pero yo nunca fui propagandista, yo era periodista. Lo puedo comprobar por ejemplo con los telex que le enviaba a la revista Siete Días, después me sacaban y ponían lo que querían. Nunca dije que ganábamos. Imaginate que el 90% de lo que grabamos con Alfredo Lamela, el camarógrafo, fue destruido por los censores. Si yo hubiese sido coincidente con la censura eso no pasaba. Yo desafié a Gabriela Cerrutti a que encontrara una frase exitista en todo el material fílmico.

 La última frase hace referencia a quien hace 10 años era legisladora porteña y que pidió bajo ese argumento que el periodista no cobrara la pensión de guerra dada a los que estuvieron en las islas durante el conflicto armado (civiles y militares).

 Luego de Malvinas y colaboraciones esporádicas en algunos medios, dejó la Argentina a principios de los 90 con ofertas de trabajo desde Miami. Allí trabajó 17 años en varios medios hispanohablantes, como Univisión y la NBC. Cuenta que su carrera no se basa sólo en ser corresponsal de guerra: "Lo mío era el magazine, entrevisté a personalidades como Muhammad Ali, a Henry Kissinger, a la doctora Ana Aslan, la precursora de los tratamientos antienvejecimiento, y más".

Kasanzew, el trovador

Kasanzew, el hoy de la cara de la guerra de Malvinas Fuente: LA NACION
 Kasansew también escribe canciones. Sí, las musicaliza un amigo de él y otro le pone la voz. Una de las primeras que escribió se la dedicó a un soldado de Malvinas. "En la guerra hubo actos de amor desinteresados. Oficiales y soldados dieron la vida por gente de la que no sabía quizá ni el nombre -cuenta-. Le escribí una canción al soldado Jiménez, el Sombra, porque como era soltero y sin hijos decía: ´Mandame al Pucará a mí que ese es papá y yo no´. O ´que está casado y yo no´. Y así murió”.

 Son varias las canciones que Kasanzew escribió inspirado en Malvinas y las compiló en el disco Quijotes de Malvinas. Su última composición se la dedicó a Teresa, video incluido. Pero ella no quiere ser la protagonista de la entrevista. Con una sonrisa, dice: "Hablá de las charlas que das por el país. Los chicos quedan encantados cuando lo escuchan". Teresa es consultora de prensa y se hace un tiempo en su profesión para acompañarlo.

Cómo explicar la guerra

Kasanzew en uno de los cráteres dejado por bombas
inglesas de 500 kilos
 Crédito: Gentileza Nicolás Kasanzew
 Otra de las actividades actuales de Kasanzew es dar charlas por el país sobre su paso por las islas. Cuenta que en el sur es donde más interés suscita. Que los jóvenes se sienten inspirados en los relatos sobre los héroes y sus gestos, lo cual sirve para un reconocimiento real, más allá de los discursos. Aunque aclara que si bien ese es su granito de arena, una reivindicación oficial sería lo mejor.

- ¿Qué opina del acuerdo del Gobierno con Inglaterra para la identificación de los restos de soldados en el cementerio de Darwin? ¿Puede ser eso una manera de reivindicación?

- El mérito de este gobierno sería dejar de darle la espalda a los combatientes. Cuando hace un par de años desfilaban después de las tropas en el desfile del 9 de julio en Buenos Aires, Macri se retiró del palco antes de que pasaran y volvió una vez que ya habían pasado. Entiendo la importancia que tiene para las madres de los caídos la identificación de sus hijos, pero pienso que eso no constituye una reivindicación. La reivindicación esperada es que los reconozca la sociedad argentina como honrosos defensores de la patria y se deje atrás el clisé infamante de supuestos chicos de la guerra.

- ¿Vio la lista de los 88 identificados?

- No la vi, pero es probable que haya algunos que conocí. Por ejemplo, conocí al soldado Elbio Araujo, le saqué una foto y muchos años después cuando se la mostré a su hermana Maria Fernanda, lo identificó como su hermano. Se emocionó mucho y me contó su historia, que yo publiqué en mi libro La pasión según Malvinas. María Fernanda me dijo en ese momento que no tenían ninguna foto de su hermano en Malvinas.

-¿Lloró en Malvinas por la muerte de algún combatiente?

Kasanzew, hablando con el ametralladorista Herrera, en
Malvinas
 Crédito: Gentileza Nicolás Kasanzew
- Cinco personas con las que compartí muchos momentos en Malvinas, murieron en combate. Los lloré a los cinco.

-¿Influyó el kirchnerismo en un avance en la reivindicación de los soldados?

- El kirchnerismo siguió con la desmalvinización e inclusive la profundizó. Puso como referente de Malvinas a alguien que jamás peleó, Edgardo Esteban, un tipo del grupo de artillería 4 que apenas empezó la guerra entró en pánico. Su jefe le tuvo lástima y lo puso en una casilla del pueblo. Una noche se negó a hacer una guardia y fue en su lugar otro soldado. Cayó una bomba y lo mató. Fatalidad. Pero el tipo volvió y dijo que sus compañeros eran los cobardes. Y a él, que no peleó y fue un cobarde, Cristina lo puso como referente de la guerra de Malvinas.

-¿En qué la beneficiaba hacer eso?

- Servía para seguir demonizando a los militares porque ese era el discurso. Ellos [por los kirchneristas] eligieron a los militares como enemigo para que los organismos de derechos humanos y la izquierda hicieran la vista gorda ante el latrocinio: ´Roban, pero juzgan´.

- ¿En qué sumaría el reconocimiento histórico de los soldados y de la guerra, desterrar la desmalvinización?

-Es un tónico moral para la población, mostrar que hay gente que se juega a cambio de nada, por amor. Los héroes son los únicos que pueden transmitir valores eternos. El coraje, la abnegación, la generosidad. No se pueden transmitir valores con discursos, porque los chicos no escuchan discursos. Sólo con ejemplos. Si se pudiera transmitir el amor desinteresado al país que tanta falta le hace, ese mismo de quienes dieron la vida por él, hasta la corrupción bajaría. Por eso el culto a los héroes es esencial en cualquier país del mundo. Hoy tenemos héroes de carne y hueso, el equivalente del Sargento Cabral, y no los aprovechamos.

- Usted defendió a un par de militares que son acusados de violación a los derechos humanos como Enrique Stel y ...

- Sí, y pongo las manos en el fuego de que jamás habrían cumplido una orden aberrante.

- ¿Por qué lo hace? Una cosa es lo que usted vio en Malvinas y otra lo que ellos habrían hecho durante el proceso.

- Porque sé que son tipos de honor. Además, algunos de los juicios están armados con testigos preparados, testimonios armados.

- ¿También las denuncias contra César Milani, ex jefe del Ejército del gobierno de Cristina?

- De él creo cualquier cosa. Un tipo que es chorro, es inmoral en todas las esferas.

Deber y amor, según un corresponsal de guerra

Kasanzew en una cobertura, en 1975, festejando con los pilotos tras
haber volado en un Mirage
 Crédito: Gentileza Nicolás Kasanzew
 En el bar una pantalla suscita interés. El zócalo reza que en el submarino Ara San Juan habría habido una explosión. Las imágenes muestran a los familiares gritar con las manos hacia el cielo. Un mozo sube un poco el volumen. Teresa se lamenta. Las imágenes inspiran una conversación sobre "los 44". Kasanzew aporta su experiencia como corresponsal de guerra y conocedor del paño militar, aunque aclara que él no se especializa en ese tema.

- Hay familiares del personal del submarino que sabían que no tenía mantenimiento. Uno tiende a preguntarse ´si la tripulación lo sabía, ¿por qué se presta a subir?´

- Porque es su deber, es gente de deber y amor. En la guerra de Malvinas teníamos aviones modernos como los Thunder y A 4 de 1950 y pico con los cuales diezmamos a la flota inglesa y los pilotos salían con los asientos eyectables vencidos. Después de Malvinas las proezas de los pilotos argentinos cambiaron las estrategias en todos los ejércitos del mundo. Un capitán, Carballo, un héroe de la aviación argentina, va a los Estados Unidos a una charla y un oficial le pregunta: ´Cuando usted escuchaba la alerta del radar warning que tenía un avión atrás, ¿qué sentía?´. ´Nada´, le contestó. ´Ah, qué valiente´. ´No, no tenía radar warning´.

- Lo que pasa hoy con los submarinos, ¿pasó en Malvinas?

- No. En los años previos al golpe de Estado se había acumulado mucho material bélico nuevo, pero así como teníamos equipamiento de muy buen nivel, teníamos equipamiento obsoleto. Pero antes tenían horas de vuelo, entrenamiento. Ahora estamos atrasadísimos en todo, cuando todos los países vecinos están armados hasta los dientes. El año que viene tenemos el G20 y no tenemos aviones con los cuales brindarles seguridad a los estadistas. Se está hablando de contratar pilotos extranjeros. Llegar a que nuestro cielo sea custodiado por aviones extranjeros...

La vida de Kasanzew, amor y futuro

Kasanzew y Teresa, posando para LA NACION Fuente: LA NACION
 Kasanzew vivió en los Estados Unidos junto a quien era su esposa y sus cuatro hijos varones. Con el tiempo, dos de ellos abrazaron el periodismo. Pero él no quiere hablar de sus herederos. Hace un par de años volvió solo al país para sentar raíces nuevamente. Participó en algunos programas de televisión para hablar de Malvinas y luego recibió un par de ofertas de trabajo que quedaron en nada.

 Ahora está escribiendo otro libro. “Es sobre mis andanzas por el mundo: guerras, personajes, experiencias únicas”, dice. Sus anteriores libros también hablaron de sus recorridos: El Zar y la Revolución; La pasión según Malvinas, Malvinas a sangre y fuego.
Este año se reencontró con Teresa, de quien se había enamorado hace muchos años, pero la vida los había separado. Facebook de por medio, se contactaron, se dieron likes, se enviaron besos en comentarios de fotos, y vieron que aún estaban enamorados. Ambos cuentan su historia con entusiasmo. Él le ofreció casamiento en el primer reencuentro. Ella se rió. “Me pareció que lo decía porque es un amoroso, sólo eso”, recuerda ella. Al poco tiempo estaban juntos, en un casamiento a plena luz del día.

 "En enero viajamos a Miami porque tengo el proyecto de hacer un programa sobre historias de vida extremas. Están interesados, pero a mí me gustaría trabajar acá. No me quiero ir. La tele está lleno de chismes, hasta en los noticieros, un programa así acá sería interesante", dice sobre sus planes y deseos a futuro.

 Su esposa explica que la imagen del periodista aún está muy relacionada con Malvinas y eso es una traba para que consiga trabajo en la Argentina. El opina que quizás no es tan así. Sabe idiomas, sabe ruso, fue corresponsal de tres guerras y una colega una vez le dijo que esas características y su experiencia levantaban demasiado la vara y eso daba recelos. Se habla del Mundial que se viene, en su Rusia natal. Comenta que su hijo, que trabaja en Univisión como periodista deportivo, ya le pidió data, incluso sobre Kissinger, a quien entrevistará 30 años después de que él mismo lo hizo.

 Teresa saca su celular. “Mirá las fotos de la boda”, dice con una sonrisa. Cuenta que la celebración, con sólo 50 personas, fue muy agradable, amorosa, que por su parte fue su familia más cercana, fueron sus sobrinos, “sus chicos”. También relata que estuvieron presentes dos de los hijos de Nicolás. Él escucha como ausente, hasta que repara en una de las imágenes y dice: “Este señor era amigo de mi papá, lucharon en la Segunda Guerra Mundial codo a codo, cumplió 94 años y está enterísimo. Anda todos los días en bicicleta. Fue como tener a mi papá en mi casamiento”. La mira a Teresa. Los ojos encendidos por el pasado y el presente.

✒ Paula Soler (*) | La Nación |Jueves 11 de enero de 2018.

Periodista con oficio y estudios varios. De chica una historia familiar me originó mil preguntas. Una Gioconda triste fue mi primera indignación hacia el mundo. Pasé de las crónicas venucinas a las marcianas, y me aboqué a las humanas con Elegía, Godot, Virginia, Rosa, Simone, el microfísico del poder, los Cubrepileta, Juan de los Palotes y su viaje a Mendoza. Busqué la realidad que no olía a papel y pochoclo para alejarme de “la monotonía de las horas mohosas”. El resultado: una gran ensalada que me dio algunas respuestas a esas primeras preguntas. Hoy, aquí estoy, buscando más cosas que preguntar para después contar.


9.1.18

La “secta” socialista


 Toda secta es una organización cerrada con fuertes condimentos religiosos que se caracteriza por la lealtad absoluta a la doctrina; la exclusividad; el aislamiento del mundo exterior; la falta de privacidad; la intervención directa en la economía; el discurso de la amorosidad; la vida familiar; el rechazo al individualismo; la aceptación ciega; los estados hipnóticos y la paranoia.
 Si observamos detenidamente estos puntos, concluiremos en que el socialismo (entendido como el intento sistemático de diseñar u organizar, total o parcialmente, mediante medidas coactivas cualquier área del entramado de las interacciones humanas) carga con cierto aire de familia respecto a la estructura interna de una secta.
 Por ejemplo, la lealtad absoluta a la doctrina da lugar a la veneración y al culto del jefe (o “la jefa”), el mesías, el líder o el conductor. Esta lealtad implica reverencia e inclinación a las reglas por este impuestas. Y esta veneración es adoptada por razón y por necesidad de reconocimiento y aceptación, por miedo al destierro o al rechazo interno del grupo y principalmente del líder.
 Similar sucede con la exclusividad. Esta, remite al reconocimiento que el líder otorga a los miembros del grupo. Así, cada integrante –que por lo general siente cierto grado de incertidumbre e inferioridad–, entiende que cobra valor una vez que ha ingresado a la secta (obsesión por lo colectivo), sintiéndose visto y reconocido por el amo.
 El aislamiento del mundo exterior pone a los individuos de espalda a la realidad y al mundo exterior. De aquí que la vida en comunidades cerradas, de espaldas al mundo (nacionalismo en vez de cosmopolitismo, por ejemplo), resulta central para  la vida y el mantenimiento de las sectas. De este modo, se previene de todo tipo de interferencia externa: el líder dice qué libros leer; qué información recoger; cómo procesarla para alcanzar la idea correcta. El control de los medios de comunicación en los gobiernos populistas es un claro ejemplo de esto. Tanto para las sectas religiosas, como para los gobiernos populistas, los medios de comunicación son herramientas del demonio.
 La falta de privacidad reduce toda posibilidad de armarse de un pensamiento crítico, individual. En los cultos (lo mismo da una secta religiosa que una política), difícilmente se permita a los miembros andar a solas por ahí. La vida en comuna estructura toda práctica de la vida cotidiana. Todas las actividades son así, generalmente, realizadas en grupo
 Otra característica es la intervención directa en la economía de los miembros. En nombre del “bien común”, los bienes de cada miembro deben ser entregados al líder; él será el único regulador de los bienes y del capital. “¡Él cuidará de todos!” Y, con respecto a esto último, a mayor sea la entrega de capital económico, menor serán las posibilidades de independizarse del grupo o de regresar a la vida pasada. ¡Socialismo en su máximo esplendor!
 El amor es otra de las características centrales en toda secta. Escribo esto y recuerdo al dirigente de la CTA gritando en televisión, a cámara y al mundo: “¡…amor, amor, amor!”. Este elemento, en tanto que sentimiento inconmensurable, da una firme sensación de cuidado mutuo y de hermandad. Cuando las relaciones se entablan desde el sentimiento sin ningún lugar a la razón o el pensamiento individual y reflexivo, tiende a anestesiarse todo tipo de mecanismo de defensa. Ante el discurso de la amorosidad los individuos, vueltos al grupo como hermanos, se vuelven fácilmente manipulables.
 Respecto a la reasignación de la vida en familia. Los grupos familiares ingresantes a la vida en comunidad (secta) se disuelven en su interior para abrirse a una nueva “familia”, más “verdadera” y mayor (el “Pueblo” o la “Patria grande”, para el populismo); a esta última se deberán los sacrificios.
 Otra característica –una de las más significativas para el tratamiento que aquí realizo– es el rechazo al individualismo, este es, sin dudas, el enemigo del grupo, de los cultos. El individuo libre pensante puede generar un pensamiento por fuera de la doctrina impartida. El individuo no se conforma con la aceptación de las reglas; indaga, interpela. De aquí que las sectas tienen prácticas homogeneizadoras, superficialmente, en la vestimenta, los intereses, en los nombres asignados; en profundidad, en las creencias, los valores, las ideas, etc. Todos estos mecanismos despersonalizantes combaten y destruyen a la individualidad.
 La aceptación ciega es otra de las claves de los grupos cerrados y los fanáticos sectarios (también de la secta socialista). Se trata de un modo absoluto de aniquilación del Yo. Este pasa a ser sustituido por el “Nos”, el cual vive y habita en cuerpo del líder. Ahora serán las creencias, los valores del este último las que se han de aceptar, defender y propagar ciegamente, sin vacilación ni titubeo alguno.
 Los estados hipnóticos son, por su parte, representativos en los gobiernos de masa, en el populismo de balcón o el neopopulismo virtual de manipulación mediática.
 Y, finalmente, la paranoia es una de las características más importantes impartidas por los líderes del culto. Esto crea una sensación de persecución constante y un miedo colectivo. Se trata, ni más ni menos, del miedo a lo extranjero, a lo desconocido, a lo externo,  instituyéndose así una guerra con el mundo exterior, con la gente que no es parte del grupo, con las ideas que no encajan con los valores del grupo; con la información externa; en fin, con la realidad en sí misma.



✒ Prof. José Luis Jerez (*) | Libertad y Progreso | Martes 9 de enero de 2018.
http://www.libertadyprogresonline.org/2018/01/09/la-secta-socialista/*

(*) El autor es profesor y licenciado en Filosofía; profesor en la Universidad de Flores (UFLO); e investigador de las universidades Nacional Autónoma de México (IIF-UNAM) y de la Universidad de Torino.

21.12.17

Una carta de amor desde Malvinas: “Si en el más allá se quiere, yo no voy a dejar de hacerlo”


 Mario Giraldez es uno de los 23 mil argentinos que fue a la guerra de Malvinas. El 13 de abril de 1982 embarcó hacia un destino incierto, dejando atrás al gran amor de su vida: Mónica Ávila. Durante estuvo ante la terrible disyuntiva de la existencia de pensar que él tal vez podía morir y que entonces tenía que escribirle una carta a su amada, como si realmente eso fuera una posibilidad: que ella recibiera solamente de él una carta y que ya no estuviera en este mundo. En esa carta, Mario Girladez le decía que si había algo más allá de esta vida, seguramente él la iba a seguir amando. Una historia de amor que se selló con una carta desde Malvinas. Una carta cuando no había certeza de si vivía o moría al otro día.


 Cristina Pérez: Estamos con Mario Giraldez, que no sólo volvió de Malvinas, sino que pudo abrazar a la mujer a la que nunca le iba a llegar la carta de amor de un hombre que había partido por el horror de la guerra. Hola Mario, buenas noches. ¿Cuánto pasó de esa carta?

Mario Giraldez: “35 años”.

Cristina Pérez: ¿Nos podés contar cuándo escribiste esa carta? ¿Dónde estabas? ¿Cómo fue ese momento?

Mario Giraldez: “Cuando nos enteramos que vamos a Malvinas, se me dio la posibilidad de creer estar bien preparado para la guerra pero siempre estaba la posibilidad de no volver. Entonces quería que mis afectos supieran cuánto los quería. Antes de partir a Malvinas, hice tres cartas. Una para mi madre, otra para la que era en su momento mi novia y una tercera a mi hermano donde le explicaba que si sabía fehacientemente que yo había muerto, entregará las cartas. Él se asustó y entregó las cartas directamente”.

Cristina Pérez: No te puedo creer. O sea, la carta llegó aún sin saber lo que te iba a pasar a vos. Mario, ¿te acordás lo que le escribiste al amor de tu vida en esa carta?

Mario Giraldez: “Si, la tengo acá”.

Cristina Pérez: ¿Nos podes leer la carta delante de ella?

Mario Giraldez: “Si, cómo no”.

‘Monica:

Espero que esta guerra no los toque en forma personal. Y que al recibo de esta carta, tanto vos como todos tus familiares se encuentren bien. Me resulta muy difícil escribir una carta para después de mi muerte estando vivo. Pero siento que es necesario. Te quiero pedir que me recuerdes bien. Si alguna vez me equivoqué, te pido me disculpes y me recuerdes de la mejor forma. También quiero pedirte que busques a otro, que te cases. Que le des ese amor que guardabas para mí. Quiero que busques al hombre, no a un chico como yo, y le entregues tu amor. Ese amor del cual yo recibí una muestra. Cuidá de mamá Olga y dale un beso de mi parte. Y le pidás me perdoné todos los males que le causé. Cuidá de tu padre y querelo. Porque todo lo que hizo y hace es porque te quiere y por tu bien. Otra cosa, y de esta quiero tu palabra. Que los llamés papá y mamá como a todos los hijos que eligen a sus padres. Me despido y podés tener la certeza que si en el más allá se quiere, yo no lo voy a dejar de hacer. Adiós, querida. Espero encuentres a un hombre que te merezca.

Mario’.

Cristina Pérez: Y volviste Mario. Y está Mónica escuchándote leer la carta en esta noche.

Mario Giraldez: “Si, está acá. Ahí te la paso”.

Mónica Ávila: “Hola, buenas noches”.

Cristina Pérez: Mónica, qué carta.

Mónica Ávila: “No, no, no. Yo lloro cada vez que la lee y es como que es un recuerdo imborrable que retorna a la mente el tiempo y la situación. Aparte que nuestro amor creo que sigue tan fuerte como en ese momento”.

Cristina Pérez: ¿Cuándo recibís la carta, sabías que él estaba vivo y te llegaba la carta por error? ¿O creíste que estaba muerto?

Mónica Ávila: “Yo tenía dieciocho años. Nunca pensé que él se iba a quedar allá. En mi adolescencia, ya empezando la juventud, yo sentía que él iba a volver. Que yo tenía que esperar y lo tenía que recibir. Recuerdo escuchar las radios de afuera porque sentía que, al saber que él iba a una guerra, lo que escuchaba en mis oídos no era del todo cierto. Entonces trataba de escuchar radios de otros países. Pero mi cabeza que él iba a regresar”.

Gonzalo Sánchez: Te temblaba el mundo supongo cuando agarraste ese papel. Aparte no tenías forma de comunicarte con él.

Mónica Ávila: “Exactamente. Él parte a Malvinas el día 13 de abril, así que ya había empezado el conflicto. Mario había tenido mucha instrucción como soldado durante todo ese año de servicio militar. Él amaba lo que estaba haciendo. Lo conocía muy bien. Estoy con el desde el año ’78”.

Cristina Pérez: Un hombre que te escribe con esa generosidad y ese amor para decirte que si hay vida después de la muerte te va a seguir queriendo pero que busques un hombre que te ame, creo que cualquier mujer anhelaría esa máxima muestra de amor. Es tremenda esa carta. ¿Creés que esa carta los unió para siempre?

Mónica Ávila: “Si, totalmente. Porque yo la leía y la leía. En los últimos años cuando Malvinas empezó a ser un tema más de diálogo con el exterior era como que esa carta era como un símbolo también de esa espera que yo hice. Yo lo amé siempre, desde el día que lo vi. Esta carta es como una afirmación de ese amor, de esa entrega, de muchas cosas para nosotros”.

Cristina Pérez: Pásamelo a Mario que quiero que me cuente el reencuentro. Te mando un beso gigante Mónica.

Mónica Ávila: “Te paso. Te mando un beso. Muchas gracias por comunicarte”.

Cristina Pérez: Mario, contanos el reencuentro. Cuando volvés con tu vida, tu amor y tu corazón latiendo, ¿cómo fue el encuentro?

Mario Giraldez: “El reencuentro fue muy frío. Mónica siempre le reclama a Malvinas que le robó la sonrisa de la persona que amaba. Pero bueno, son costos que hay que pagar”.

Cristina Pérez: Pero el amor los siguió uniendo. La seguís amando.

Mario Giraldez: “El amor está sobre todo. La sigo amando con todo el alma”.

Cristina Pérez: Cumpliste lo que dice la carta.

Mario Giraldez: “Hace cuarenta años que estamos de novios y seguimos de novios”.

Cristina Pérez: Gracias, Mario Giraldez por darnos este destello de amor en esta noche de diciembre.


Mario Giraldez: “Ojalá los argentinos pudieran encontrar su naranja. Porque no es mi media naranja. Es mi naranja. Ojalá pudieran encontrar a su par, como yo tuve la suerte de hacerlo”.


✒ Cristina Pérez (*) @Cris_noticias  | Confesiones en la Noche | Jueves 21 de diciembre de 2017.


(*) Cristina Pérez es periodista, escritora y comunicadora. Hace 14 años es conductora de Telefe Noticias a las 20, uno de los informativos más vistos de la TV abierta argentina. Desde 2016 también conduce Confesiones en la Noche por Radio Mitre, un programa diario dedicado a temas de actualidad social y política, arte y literatura. Los sábados lleva adelante un ciclo especial que consiste en una entrevista a fondo a un personaje destacado de la realidad local o internacional. Además de ser escritora de prosa y poesía, Cristina tiene una gran afición por las artes dramáticas y la literatura inglesa. El amor por las letras es definitivamente una dimensión fundacional de su vocación como comunicadora.